La huella de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), o “huella de carbono”, es una estimación integral de todas las emisiones de GEI generadas por actividades, transacciones u operaciones. Las emisiones de GEI retienen el calor en la atmósfera e incluyen gases como dióxido de carbono, metano, óxido nitroso y gases fluorados. El Protocolo de GEI distingue entre tres categorías de emisiones diferentes:
Las emisiones de alcance 1 provienen de fuentes que son propiedad directa o están operadas por una empresa. Esto incluye las emisiones derivadas de la fabricación de productos, la combustión de combustibles en vehículos o aviones propiedad de la empresa y emisiones fugitivas.
Las emisiones de alcance 2 provienen de la energía generada en otros lugares y adquirida para el funcionamiento directo de las operaciones de una empresa. Estas emisiones incluyen la compra de electricidad, vapor, calefacción y refrigeración.
Las emisiones de alcance 3 provienen de actividades asociadas a las operaciones de una empresa que no son propiedad directa de la misma. En muchos sectores, las emisiones de alcance 3 constituyen la mayor proporción de la huella de gases de efecto invernadero de una empresa. Esto incluye las emisiones asociadas a las cadenas de suministro de una empresa, viajes de negocios, desplazamientos de empleados, alquiler de activos, transporte, distribución, etc.
En resumen:
Cuando una empresa vuela con Finnair, esas emisiones se contabilizan como emisiones de alcance 3 para la empresa y como emisiones de alcance 1 para Finnair.